A esas personas que viven constantemente en el pasado. A las que se refugian en el malo conocido antes que en el bueno por conocer. A menudo tengo la sensación de que la gente arriesga poco, yo hablo del amor, pero creo que por norma general se arriesga poco. Que hay un excesivo miedo a dar el paso de romper con el pasado para concretar con el futuro y yo soy de los que opinan que la vida es para disfrutar, para soltar el lastre de esas personas que tratan de eximirnos de la libertad que a nuestros antepasados tanto les ha costado conseguir, y que siempre quedan sonrisas por dibujar, lágrimas por derramar o besos por dar...no seamos conformistas, que eso es de mediocres.
El trágico rincón en donde brotan
éstos silencios tan desheredados,
las marcas del destino que connotan
los labios que han dormido en los tejados.
Ejército de acuíferos faciales,
expresión de sonrisas con complejos,
los gatos que hacen noche en los portales
tergiversan su rostro en los espejos.
Caricias que sueñan desafinado,
añil rincón, rezaba la postrera
sonrisa que habitaba en el fayado.
Serás ceniza prófuga en la hoguera
del árbol de la fruta del pecado
compartiendo tu almohada con cualquiera.
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